Tuesday, December 9, 2014

Un ejercito de huesos secos...

11 Luego me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son el pueblo de Israel. Ellos andan diciendo: “Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos!” 12 Por eso, profetiza y advierteles que así dice el Señor omnipotente: “Pueblo mío, abriré tus tumbas y te sacaré de ellas, y te haré regresar a la tierra de Israel. 13 Y cuando haya abierto tus tumbas y te haya sacado de allí, entonces, pueblo mío, sabrás que yo soy el Señor14 Pondré en ti mi aliento de vida, y volverás a vivir. Y te estableceré en tu propia tierra. Entonces sabrás que yo, el Señor, lo he dicho, y lo cumpliré. Lo afirma el Señor.” »
Ezequiel 37: 11-14

Estos días he estado luchando un poco en el espiritual. Tengo amigos que están luchando también. Es como si este es el momento de la lucha Espiritual, pero incluso en este momento siento que Dios quiere que yo escriba esto.

Últimamente he estado sintiéndome muy estresada y un poco decepcionada. Estoy en mi valle de huesos secos. Y cuando estas aquí no te das cuenta. Crees que todo va bien hasta que te da sed. Tengo sed y vi este valle. Espiritualmente no soy tan fuerte como lo era antes. He perdido mi enfoque en el Señor a pesar de que todos los días me muestra dónde ir y qué hacer, he perdido mi camino.

La mano del Señor vino sobre mí, y su Espíritu me llevó y me colocó en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Me hizo pasearme entre ellos, y pude observar que había muchísimos huesos en el valle, huesos que estaban completamente secos. Y me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?» Y yo le contesté: «Señor omnipotente, tú lo sabes.»
Ezequiel 37: 1-3

En este versículo el Señor le pregunta al profeta si estos huesos pueden vivir. Si hay alguna esperanza? El profeta responde de la única manera que su fe le permite. Sólo el Señor puede saber. Nuestra esperanza está en Él.

Aquí en este valle toda mi esperanza solo la puedo encontrar en Él. Supongo que al igual que un desierto, Dios permite que estemos en este valle, donde todo esta muerto y da miedo para mostrarnos su gran poder y gracia.

Entonces me dijo: «Profetiza sobre estos huesos, y diles: “¡Huesos secos, escuchen la palabra del SeñorAsí dice el Señor omnipotente a estos huesos: ‘Yo les daré aliento de vida, y ustedes volverán a vivir. Les pondré tendones, haré que les salga carne, y los cubriré de piel; les daré aliento de vida, y así revivirán. Entonces sabrán que yo soy el Señor.’ ” »
Tal y como el Señor me lo había mandado, profeticé. Y mientras profetizaba, se escuchó un ruido que sacudió la tierra, y los huesos comenzaron a unirse entre sí. Yo me fijé, y vi que en ellos aparecían tendones, y les salía carne y se recubrían de piel, ¡pero no tenían vida!
Entonces el Señor me dijo: «Profetiza, hijo de hombre; conjura al aliento de vida y dile: “Esto ordena el Señor omnipotente: ‘Ven de los cuatro vientos, y dales vida a estos huesos muertos para que revivan.’ ” » 10 Yo profeticé, tal como el Señor me lo había ordenado, y el aliento de vida entró en ellos; entonces los huesos revivieron y se pusieron de pie. ¡Era un ejército numeroso!
Ezequiel 37: 4-10

Dios le habló al profeta y le dijo que profetizara sobre estos huesos. Que les dijera que tengan vida. Dios nos habla hoy. Mientras luchamos en nuestra fe en un mundo lleno de tentaciones y dificultades, Dios nos está llamando a proclamar su palabra al mundo. Para llamar a los corazones muertos, los espíritus muertos. Para levantar los y mostrarles que sólo hay esperanza en él. Pero también para proclamarle a nuestras propias vidas, nuestros propios corazones muertos y nuestros propios espíritus muertos.

Para nosotros, que estamos luchando,  me di cuenta que luchamos cuando Dios nos quiere llevar a un nivel superior. Él nos quiere usar pero de una manera mas profunda. Él no quiere que nos quedemos en esta cómoda rutina que llamamos "vida cristiana". Dios le encanta sacudir las cosas. Toma esto como un tiempo para pensar en lo que Dios está tratando de enseñarte y aprende. Pídele que te a abra los ojos y el corazón y deja que Él te muestre el siguiente paso.

Nos estamos convirtiendo en estos huesos secos. Sin vida. Sin espíritu. En el mundo domina el hambre, muchas personas sin hogar, sin esperanza y en pecado. Al igual que en este versículo estamos en un valle lleno de huesos secos. Es tiempo de profetizar les. Llamarlos a la vida. El ejército de Dios se levantará contra las obras de Satanás y sus demonios. Como cristianos que ya están en su ejército, tenemos que ser fuertes. Él nos entrena en estas luchas para llegar a niveles más altos, nos enseña estrategias para derrotar a Satanás y salir victoriosos. Él ya lo ha derrotado, él sabe y está dispuesto a compartir sus estrategias con nosotros. Vamos a tomar este tiempo para estar con él, vamos a aprender de él. Vamos a profetizar le a nuestros propios huesos secos. Vamos a restaurar nuestra esperanza. A trabajar en nuestra fe.

El profeta tenía una fe muy fuerte, no profetizo con dudas. No fue detrás de lo que vio con sus ojos. He oído hablar mucho a algunos cristianos que dicen que este mundo no tiene remedio, que no son de aquí de todos modos. ¡NO! Quiero decir, sí, por supuesto que pertenecemos a nuestro Padre. Nosotros no somos DE este mundo, pero estamos EN este mundo. Nuestros tesoros no están aquí, pero Dios nos envió aquí para ser luz y sal de ESTE mundo. Tenemos que cuidarlo más. Como dije en un post anterior, dejemos de ser solamente "cristianos de Domingo". Vamos a mostrarle al mundo a diario lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.

Hoy quiero animarte a profetizar en tu valle de huesos secos. En ese lugar sin esperanza. Profetiza Vida, para que Dios traiga su aliento de vida. Tal vez tu lucha es física, como económicamente, tal vez con la escuela, tal vez con tus padres o hijos. Profetiza VIDA.

Tu eres el profeta con el que el Señor está hablando. Tu eres Israel. Tu eres su pueblo. Profetiza el aliento de vida en tu valle de huesos secos. Y levántate. Sal y haz sus obras. Cumple con tu llamado. Todo lo que te ha pasado es parte de tu testimonio. Si tienes que perdonar, ¡hazlo! Si tienes que dejar de lado las cosas que sucedieron y te hicieron daño en el pasado, tómalos como una lección y no como algo malo que pasó. Vamos a levantarnos una y otra vez.

Dios nos está llamando a un nivel superior, responde a su llamado!

Que Dios te bendiga y se una bendición para los que te rodean. Ustedes son la luz y la sal de este mundo. Profetiza a estos huesos secos y ellos tendrán VIDA!