Thursday, February 7, 2013

Déjelo ir y empiece vacío...


El año está llegando a su fin y reflexionamos sobre lo que hemos hecho este año, lo que hemos logrado, lo lejos que hemos llegado, o incluso cuánto retrocedimos.

Dios ha hecho tantas cosas para mí este año. Yo no sé ni por dónde empezar. Él me ha bendecido con el trabajo, la educación, el crecimiento espiritual y he llegado lejos en mi superación. Y sé que todavía tengo un largo camino por recorrer, pero estoy siguiendo a mi Padre, que me guía y me lleva a donde Él me use para Su Reino.

Hoy me gustaría traer un pequeño testimonio. Algo que aprendí en esta Navidad, mientras pasaba tiempo con mi familia. Muchas veces nos preocupamos tanto de nosotros mismos que olvidamos que Dios quiere usarnos, sin mirar lo mucho que nos falta, pero utilizando incluso eso para hacer grandes cosas. Mi familia en Venezuela no es cristiana, todavía!, Aunque tengo un primo que lo es. Y yo lo acabo conocer. Él era un evangelista, pero falló y se salio un poco del camino. Lo que más admiro de él es que a pesar de que él tropezó  lo acepta y está trabajando para volver superarlo.

Ser cristiano no se trata de ser perfecto. El hecho de que acepté a Cristo en mi vida no significa que no voy a fallar o caer. Pero acepto que no soy perfecto.  Rendirme ante mi Salvador y dejar que Él me ayude a volver a levantarme después de caer es lo que me convierte en un verdadero Cristiano Humano. Me di cuenta de que tenemos que ser testimonios vivos de la palabra, de las maravillosas obras de Dios. Que nuestras vidas tienen que reflejar y ser prueba de lo que puede y va a hacer.

Como este año llega a su fin, vamos a pensar en eso.

Muchas veces nos dedicamos a nuestra indignidad como una carga. Estamos amarrados a esta mentalidad de víctima, pensando que nos van a fallar y caemos. Y créeme que lo haremos. Pero no es ahí donde nos tenemos que enfocar. La gente falla y nosotros fallamos todo el tiempo. Somos egoístas, egocéntricos, pecadores, guardamos rencor y nos gusta aferrarnos a las cosas. Y sin embargo, Dios ve en nosotros, profetas, maestros, evangelistas, pastores y adoradores. Él ve lo que estamos destinados a ser, mientras estamos ocupados ahogándonos a nosotros mismos en un vaso de agua.

Para iniciar este año me gustaría animaros a dejar ir y EMPEZAR VACÍOS. Entrega todo a Dios, crucifica tu carne en la cruz y empieza vacío. Sin traumas, sin rencores, sin mentalidad de víctima. Entrega todo y deja que Dios inicie un nuevo yo. El verdadero tú. La resolución principal para este año debe ser que Dios nos use para cosas mayores. Que vamos a crecer espiritualmente en lo que Dios tiene para nosotros.

Hermanos y hermanas, que nuestras vidas sean testimonios de la Palabra de Dios. Deje que los demás vean que Jesús vive en nosotros y que el Espíritu Santo es lo que nos guía. Deja que Dios se muestre en nuestra vida cotidiana, en todo lo que hacemos. Al lavar los platos, cambiar pañales, hablar con los amigos, la forma en que nos tratamos, cómo nos vestimos, cómo tratamos a los demás. Vamos a ser la esposa real de Cristo, la Iglesia que Él quiere que seamos.

Vamos a tener un año muy bendecido y seamos una bendición para todos los que nos rodean. Para que todos vean la grandeza de Dios en nuestras vidas y las de ellos.

Dios te bendiga y te ayude a ser una bendición para todos los que te rodean.

No comments:

Post a Comment